Los nuevos reyes del Staples Center

Vientos de renovación sacuden las gradas del Staples Center, una de las mecas del baloncesto mundial, levantado en el centro de la ciudad de Los Ángeles. Ubicado en la Avenida Figueroa, el coqueto y moderno Staples Center, capitaliza la actividad cultural de la capital angelina, además de ser hogar de las principales franquicias de la ciudad. Más allá de albergar los Grammys y celebrar partidos de baloncesto y hockey sobre hielo – incluso encuentros de Arena Football League -, el Staples Center es mundialmente conocido por ser la casa de una de las más reconocidas y admiradas instituciones deportivas del mundo, con millones de fans en todo el planeta: Los Ángeles Lakers. LA0No es casualidad que en los accesos del Staples, infestados de turistas y curiosos, se rememoren las glorias pasadas del equipo angelino. Es habitual que los aficionados se reúnan bajo las estatuas de Jerry West, Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar, en espera de que se construya la que, sin duda, merece Jerry Buss, y las que vendrán de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal. 

Los de púrpura y oro llegaron a su nueva cancha con el cambio siglo. La franquicia de Jerry Buss iniciaba una nueva página de su gloriosa historia. Atrás quedaba el mítico Forum de Inglewood, un inmenso pabellón levantado al oeste de la ciudad, en un suburbio obrero de mayoría afroamericana. Los noches en el Forum se vistieron de fantasía; sus gradas atestiguaron los gloriosos años del showtime, los pases de Magic y las canastas de Kareem. Todo pareció esfumarse en la década de los noventa. Malos resultados y cambios que hicieron romper con los nombres del pasado. Así, los Lakers cerraban un ciclo, mientras que en la costa este, otro equipo de leyenda hacía historia en la ciudad de Chicago. LA7En la temporada 1999-2000, Jerry Buss convenció a Phil Jackson para comandar un nuevo proyecto, y llevar a los angelinos a la gloria que él tantas veces había tocado con Jordan en la cancha. A partir de ahí, lo que todos recordamos: la llegada de O’Neal, la irrupción de Kobe Bryant, los tres anillos, perder una final, la lucha de egos, años de Kobe en solitario tras la marcha de O’Neal, la llegada de Gasol, la final perdida y los dos anillos. Una gran historia, con un denominador común: la permanencia de Phil Jackson – salvo la temporada y media que siguió a la marcha de O’Neal- en el banquillo del equipo angelino. En enero de 2011, el hombre con más anillos de la NBA, cumplió una amenaza muchas veces postergada, y decidió que era su última temporada en el Staples. La campaña del equipo, decepcionante en la liga regular, terminó con el 4-0 infligido por unos Mavs lanzados por el anillo.

Pero la ciudad de Los Ángeles tiene otra franquicia de baloncesto masculino, que aspira algún día a convertirse en ganadora, aunque hasta ahora no lo ha conseguido. Ni tan siquiera ha logrado liberarse de la etiqueta de hermano pequeño que le ha perseguido durante años. ¿Qué deméritos tan grandes debe de haber hecho una franquicia deportiva, para que aún hasta hace un par de años, resulte gracioso oír a alguien declararse fan de este equipo? ¿Cuán desastrosa debe haber sido tu trayectoria, para compartir casa con un equipo como los Lakers, y no crear una rivalidad durante todos estos años? En efecto, hablamos de Los Ángeles Clippers.

Al igual que los Lakers, los Clippers se mudaron al Staples en 1999. El movimiento no fue muy favorable para los Clippers, pues ahora, compartían cancha con una de las mayores maquinarias deportivas y comerciales del mundo. La etiqueta de hermano pequeño, aún estigmatizó más a una franquicia con uno de los peores balances históricos de la historia de la NBA. Los Clippers, debían sobrevivir en la escasa cuota de mercado que les dejaban sus glamurosos vecinos, además de soportar polémicas actuaciones de su propietario. No nos olvidemos que, mientras que las gradas del Staples se vestían de gala para recibir a Jack Nicholson, Denzel Washington, Leonardo DiCaprio o Andy García, cuando los Lakers jugaban como local; los Clippers contaban con el gran Billy Crystal como embajador entre sus aficionados. Hoy en día, las cosas son muy distintas, pero hace unos años, la palabra Clippers era sinónimo de burla por parte de seguidores, presentadores de night shows e incluso, en alguna ocasión, mencionados en películas y series cómicas.

LA10Los Clippers han sido, hasta hace muy poco, una franquicia perdedora. El equipo llegó a Los Ángeles en 1984, ciudad natal de Donald Sterling, su único propietario desde 1981. El equipo había sido creado a comienzos de la década de los 70, en la fría ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York, con el nombre de Buffalo Braves. Fueron años difíciles, en los que pasaron sin pena ni gloria por alguna ronda baja de los playoffs, pero frenados por los Boston Celtics en dos ocasiones. Bob McAdoo era la cabeza visible del equipo. Malas temporadas que llevaban a poca gente a la cancha. El pésimo rendimiento del equipo llevó a constantes rumores de traslado, que finalmente se produjo en 1978 a la californiana ciudad de San Diego, tras el visto bueno de los propietarios de la liga.

Los rebautizados San Diego Clippers no despegaron en su nueva ciudad. El fichaje de Bill Walton, mermado por las lesiones a esas alturas de su carrera, no cambió la dinámica negativa del equipo. De nuevo, los malos resultados en la cancha, la venta del equipo a Sterling, y la baja afluencia de espectadores desembocó en su llegada a Los Ángeles. La ilusión parecía renovarse con la inauguración del Los Angeles Memorial Sports Arena – cancha de los Clippers hasta el 1999 – pero pronto se convirtió en un espejismo. La década de los 80 termina y la dinámica negativa se reproduce. Pésimos balances de victorias-derrotas, fracasos sonados de jugadores prometedores y malas decisiones en el draft. El equipo solo alcanza la postemporada en cuatro ocasiones desde 1984 hasta 2011. El balance es de tres derrotas en primera ronda y una victoria en la primera ronda de la temporada 2005-2006, perdiendo la semifinal de conferencia frente a los Suns dirigidos por Mike D’Antoni y liderados por Steve Nash.

El verano de 2011 es el punto de inflexión en la trayectoria de los dos equipos de baloncesto masculino de Los Ángeles. No olvidemos que la NBA es una liga cíclica, regida por las leyes intrínsecas del deporte americano, en donde el papel de favorito pierde valor frente a la constante evolución que cada año convierte la NBA en una liga abierta, con grandes sorpresas e inmensas decepciones. Solo unas pocas franquicias se pueden considerar eternas. Ya por haber alcanzado la cima del éxito de forma consecutiva, o haber saboreado, con cierta asiduidad, las mieles de la victoria; un selecto grupo que se ha ganado por derecho propio el apelativo de dinastía.

LA5Los Lakers inician el curso 2011-2012 con Mike Brown en el banquillo. Mitch Kupchak, manager general, confía en su capacidad para mejorar la actitud defensiva en la cancha. Lamar Odon y Derek Fisher abandonan el equipo. La plantilla empeora y Bryant muestra su malestar con las decisiones realizadas. Al mismo tiempo, Chris Paul termina en los Clippers, tras el fichaje frustrado por parte de la NBA. El equipo dirigido por Vinny Del Negro confía en la aportación DeAndre Jordan y el joven Blake Griffin, combinados con la dirección de Paul. Los Clippers hacen un desembolso considerable y se hacen con los servicios deCaron Butler y Chauncey Billups. Los Lakers terminan en lo alto de la división del Pacífico, tan solo con un partido de ventaja sobre los Clippers. Ambos equipos pierden de forma contundente en las semifinales de conferencia. Pero la tendencia ha cambiado: los Clippers son un equipo de baloncesto alegre, con muchas jugadas espectaculares, y hacen famosa la frase «Lob City», en referencia a los numerosos mates y alley-oops con que adornan su juego. Sin embargo, los Lakers tienen una temporada complicada. La sombra de Phil Jackson es alargada, y el nuevo sistema de juego no parece encajar con la plantilla que rodea a Bryant. Gasol es alejado de la canasta y sus números bajan, convirtiéndose en el jugador más cuestionado del equipo.

La campaña 2012-2013 tiene un final amargo para los seguidores de los Clippers. El equipo afianza su juego y logra números históricos para la franquicia: récord de victorias consecutivas y récord de victorias en temporada regular. La base del equipo se mantiene y se incorpora a Grant Hill, Matt Barnes y, sobre todo, Jamal Crawford, un anotador eléctrico que liderará la segunda unidad del equipo. El hasta entonces hermano pequeño, logra su primer título de división, pero pierde en la primera ronda de playoffs.

LA4Sus vecinos en el Staples empiezan la temporada con las máximas expectativas. Steve Nash y Dwight Howard llegan al equipo y colocan a los Mike Brown como principales candidatos al anillo. Pero la pretemporada y las primeras semanas de liga regular son un completo desastre. La plantilla posee grandes jugadores pero no son capaces de funcionar en equipo. Bryant reclama mayor protagonismo y pide compromiso a sus compañeros. Gasol juega de nuevo alejado de la pintura y Howard desangra a su equipo con unos porcentajes ridículos desde la línea de personal. La defensa es inexistente. Mike Brown es cesado y llega al banquillo Mike D’Antoni. El fichaje frustrado de Phil Jackson revela la tensa relación dentro de los despachos de la franquicia. A mediados de febrero de 2013 se conoce la muerte de Jerry Buss, alma máter del equipo y hombre responsable de lograr el valor, que hoy en día, tienen los Lakers en el deporte mundial. La temporada termina con la lesión de gravedad de Bryant. El equipo entra en playoffs in extremis y es barrido en primera ronda.

Por fin, la campaña 2013-2014 ha sido la confirmación del cambio de tendencia en la rivalidad Lakers-Clippers. Los Lakers están en plena temporada de transición y ante un futuro más que incierto. Mike D’Antoni tiene los días contados en el banquillo, y su salida precipitada dará más razones a aquellos que vieron en la contratación del técnico, un error de bulto. Tras dos años, la plantilla ha de ser renovada casi por completo. Bryant, que con su renovación jugará en Los Ángeles hasta su retirada, deberá comandar un equipo nuevo, con entrenador nuevo y con mucho espacio salarial por limpiar. La gran pregunta que se hacen los aficionados de los Lakers es: ¿quién acompañará de los jugadores en plantilla a Kobe en esta reestructuración? Y, sobre todo, ¿cuánta gasolina queda en el depósito del número 24?

Por su parte, el aterrizaje de Doc Rivers LA1al banquillo de los Clippers, junto a la renovación de Chris Paul, revelan las intenciones más que serias, del equipo angelino. Más allá del juego espectacular que ha desarrollado en los últimos años, los jugadores son conscientes de la capacidad del equipo para hacer cosas grandes. La mejora de la mano de Rivers ha sido progresiva, pero tras el fin de semana del All-Star, el equipo ha presentado su candidatura al título, en la siempre difícil Conferencia Oeste. La llegada de Glen Davis y Danny Granger, sumado a la mejora anotadora de DeAndre Jordan, han implementado las opciones, ya de por sí elevadas, para los incipientes playoffs. Sin olvidar el salto de calidad de Blake Griffin, lejos de aquel jugador de highlights, que en muchos momentos de la temporada ha sabido liderar al equipo, debido a las numerosas bajas por lesión de sus compañeros. 

Un dato sintomático: el 6 de marzo de 2014, los Clippers ganan de 48 puntos (142-94) a los Lakers, en lo que es la mayor paliza nunca encajada por los angelinos. Parece un capricho del destino que haya tenido que ser, precisamente «el hermano pobre», el autor de semejante humillación. Un cambio de ciclo cuya pervivencia está por ver, pero que nos permite afirmar, al menos en este momento, que el showtime ya no viste de púrpura y oro.



Iván "Pireo"

Deportista, espectador y aficionado. Amante de cualquier competición y del deporte americano en particular. Resignado pero orgulloso seguidor de los Detroit Lions, Indiana Pacers, Seattle Mariners y Toronto Maple Leafs. Death Valley siempre será la casa de LSU y sus Fighting Tigers. Escribo en sportsmadeinusa.com. Editor y miembro del equipo de bloginterference.com

1 respuesta

  1. alejo dice:

    Gran artículo sobre el mejor equipo de baloncesto. Sigue así

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