Semifinal: Brasil – Alemania

Sin duda, este encuentro entrará en los anales de la historia. Brasil jamás podrá borrar este encuentro de su mente porque el daño fue imborrable para la historia «canarinha». Los alemanes se presentan como favoritos en la final, pero un buen partido, no significa que el siguiente esté ganado. Esperemos que la final sea más igualada; seguro que sí. En los próximos días, veremos las consecuencias de este partido. Supongo que Scolari será el primero en salir y veremos cuantos jugadores le acompañan.

BRASIL 1 – ALEMANIA 7

En la primera semifinal, los alemanes se enfrentaron unos deprimidos brasileños sin su estrella Neymar, y sin su puntal en la zaga: Thiago Silva. Frente a ellos, los europeos, nunca habían derrotado al equipo anfitrión en un Mundial. El encuentro se inició con los locales saliendo en tromba y poniendo cerco a la meta teutona. Así, aparecieron las primeras ocasiones: un tiro desde el borde del área y un centro que detuvo Neuer. Los alemanes respondieron en el minuto siete, cuando por fin lograron combinar, y Khedira remató dentro del área, pero estrelló su disparo en Kroos. Fue el primer aviso, y Alemania solo avisa una vez. En el diez un saque de esquina botado por Kroos, fue rematado incomprensiblemente en el área pequeña, con el pie, por un completamente solo Müller. Era el cero a uno y comenzaba la música de viento. Brasil trató de reaccionar, pero llegaba más con el corazón que con la cabeza. Marcelo en el diecisiete se tiró a la piscina, y reclamó penalti, pero el colegiado no picó.

Alemania volvió a equilibrar el partido y la defensa «canarinha» comenzó a hacer aguas. En el 22, Klose hacía su gol número 16 en los Mundiales, quedándose como máximo goleador de la historia del torneo. El gol llegó con un disparo dentro del área, después de que Alemania se hiciera un rondito en territorio rival. Brasil estaba grogui. Dos minutos después, Kroos enganchaba un tiro desde la frontal y ponía el tercero, Brasil entero se quería morir. Veinticinco minutos y ya no había partido. Pero los germanos olieron sangre y en el veintiséis, una nueva pérdida «canarinha» dejó a dos alemanes frente a un solo defensor. Kroos hacía el segundo en su cuenta a portería vacía, después de volver a reírse de la inexistente zaga local. Las lágrimas afloraban por todo el estadio, el sueño mundialista de Brasil había finalizado en menos de media hora, y aún restaba una hora de pesadilla para los locales. Los germanos decidieron no tener piedad, otro baile total del equipo teutón en el 28, y Khedira de nuevo a portería vacía lograba el quinto. Ver para creer. En el 32 un nuevo disparo alemán, el balón rebota en un defensa y con un Julio Cesar ya batido, la bola sale rozando el palo.

Por fin en los últimos diez minutos de la primera parte Alemania decidió bajar el pistón, en busca de ahorrar fuerzas. De esa manera, Brasil por fin pudo tocar un poco mejor, pero sin suerte de cara a gol. Brasil se retiraba a los vestuarios con pocas ganas de salir a jugar en la segunda parte.

La reanudación comenzó con Brasil atacando, y los alemanes de vacaciones. Pero a Neuer no le apetecía encajar el gol, y se dedicó a abortar las ocasiones locales. Primero, interceptando un pase de la muerte y, después, despejando un balón a bocajarro. Desde luego los brasileños no tenían suerte. Paulinho la tuvo en el 53, su disparo lo rechazó Neuer, el rechace le volvió a caer a él y, de nuevo, su disparo, de manera increíbles, lo volvió a rechazar el meta alemán. Alemania se estaba dejando ir demasiado, y el gol de la honra local, estaba cerca. Sin embargo, Julio Cesar en el 60 hizo un paradón sacando de la escuadra un tiro de Müller. En cuanto los alemanes apretaban un poco, Brasil desaparecía.

A partir del 65 el partido entró en una fase de correcalles. Las defensas no existían y las ocasiones se sucedían, y como no, Schürrle acertó con un remate al borde del área chica y puso el sonrojante seis a cero. Los jugadores de Brasil comenzaban a pedir la presencia del ejército, para poder salir vivos del campo. Schürrle le cogió el gusto a lo de marcar, y en el 78 se sacó una volea, que se coló por toda la escuadra, para sorpresa del propio alemán, que ni se creía el gol. En el 89 Oscar hacía el de la honra, si se puede llamar así, aprovechando un mano a mano con Neuer.

El público lo celebró pitando a los suyos, con eso está todo dicho.



estrellasolitaria

Soy un sufrido seguidor de los Cowboys que sigue viviendo de los tiempos pasados que fueron mejores que los actuales para mis vaqueros. El fútbol americano no es el único deporte que me gusta, ya que soy fan de casi cualquier deporte que exista.

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