Aquellos Maravillosos años VIII – Johnny Unitas

Continuamos repasando a algunas de las antiguas estrellas de las franquicias NFL, en esta ocasión le toca el turno a los Colts, aunque no a los Colts actuales, sino a la época en la que el equipo estaba asentado en Baltimore. Hoy os contaré la historia de uno de los más grandes de la historia, el inigualable Johnny Unitas.

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Johnn Constantine Unitas, nació un 7 de mayo de 1933 en Pittsburgh. Johnny no tuvo una infancia nada fácil, pues con cuatro años perdió a su padre por una enfermedad renal, que se complicó con una neumonía; a partir de entonces, fue criado por su madre Helen, una inmigrante de origen lituano.

En su niñez, Unitas asistió a la escuela secundaria de St. Justin, en Pittsburgh, donde comenzó a practicar el fútbol americano, donde se desempeñaba tanto de quarterback como de corredor.

Posteriormente, llegó su etapa universitaria, Unitas siempre había soñado con jugar en Notre Dame, pero los irlandeses descartaron esta opción, porque a su juicio Johnny tenía un físico muy débil, lo que propició que Unitas se fuera a la Universidad de Louisville, donde estuvo cuatro años, donde finalizó con unas estadísticas de 245 pases completados para 3.139 yardas y 27 touchdowns; unos números no muy espectaculares, pero hay que tener en cuenta que por esa época, Louisville decidió dejar bastante de lado el deporte, lo que propició que Unitas tuviera a su lado un equipo bastante débil, basta decir que el mariscal también se tenía que encargar de realizar los retornos, algo impensable para un quarterback hoy en día.

En 1955 por fin le llegó la ocasión de presentarse al draft de la NFL, y los Pittsburgh Steelers lo seleccionaron en la novena ronda, Johnny se iba al equipo de su ciudad, pero el sueño poco le duró; los Steelers tenían cuatro quarterbacks y tras la pretemporada, el head coach acerero decidió cortarlo, al considerarlo poco inteligente para el puesto de mariscal de campo.

Unitas se tuvo que poner a trabajar en la construcción para mantener a su familia, mientras los fines de semana jugaba en un equipo amateur, en donde además de quarterback jugaba de safety y lanzaba los punts. Pero la perseverancia de Johnny tuvo sus frutos, en 1956 un amigo de Unitas le consiguió una prueba para los Colts de Baltimore, equipo entrenado por una leyenda del fútbol americano como Weeb Ewbank. Johnny tuvo que pedir dinero prestado para poder viajar a Baltimore, pero la apuesta le salió bien y los Colts le ofrecieron un contrato, para gran disgusto de Cleveland que también estaba muy interesado en el fichaje del quarterback.

En los Colts, Unitas comenzó como suplente, pero en la tercera jornada hizo su debut tras lesionarse el mariscal titular, su debut no pudo ser peor, en el primer intento de pase, Unitas fue interceptado y retornado para touchdown, en la siguiente jugada Unitas cometió un fumble, pero Johnny no iba a dar su brazo a torcer y poco a poco se afianzó en la titularidad, logrando varios triunfos de mérito para los Colts en su año de rookie, como contra Green Bay o Cleveland. En su primer año, Unitas finalizaba con nueve pases de touchdown y un porcentaje de completos del 55%, récord para un rookie.

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1957 le dió la opción a Johnny de empezar como titular desde la jornada 1, y Unitas lo aprovechó terminando la temporada como líder en yardas aéreas (2.550) y pases de touchdown (24), además de llevar a los Colts a una marca de 7-5, la primera vez en la historia de los potros en que terminaban con récord positivo.

1958 confirmó que Unitas se podía convertir en una de las grandes estrellas de la liga. Los Colts se proclamaron campeones de la Conferencia Oeste, con 19 touchdowns y 2.007 yardas del mariscal, unos números más bajos que su año anterior, pero que de todas formas le valieron para obtener su primer campeonato, tras derrotar el 28 de diciembre de 1958  a los New York Giants, por 23-17 en la prórroga.

Baltimore estaba lanzado y en 1959 nuevamente volvían a derrotar a los New York Giants por 31-16; Unitas lograba su primer MVP, tras acabar con 2.899 yardas y 32 touchdowns. La siguiente temporada no fue buena para los Colts, las numerosas lesiones lastraron al equipo y en la semana 11, Unitas ponía fin a la racha de 47 partidos consecutivos anotando touchdown, un récord que no fue superado hasta este siglo por Drew Brees. Pese a todo esto, Unitas sobrepasó por primera vez las 3.000 yardas, siendo de nuevo el líder de la liga, lo mismo que en pases de touchdown.

Las siguientes tres temporadas le sirvieron a Johnny para continuar sumando dígitos a sus estadísitcas, pero el equipo no logró llegar lejos, lo que provocó que el head coach Ewbank fuera sustituido por el gran Don Shula. En 1964 Unitas alcanzaría otro nuevo MVP, tras finalizar Baltimore con un global de 12-2. En postemporada, Baltimore se proclamó campeón de conferencia, pero en la final fueron barridos por los Browns por 27-0.

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1965 continuó siendo un gran año para Unitas, que se encaminaba hacia un nuevo título, hasta que en la semana 12 sufría una lesión que lo dejaba fuera para toda la temporada, los Colts trataron de sobrevivir sin su estrella, pero finalmente quedaron eliminados. Al año siguiente Unitas volvió y nuevamente obtubo buenos números en yardas y touchdowns, sin embargo también acumuló un montón de intercepciones, que evitaron que Baltimore llegara lejos en la temporada.

1967 supuso un nuevo MVP para Unitas y un nuevo campeonato de conferencia para Baltimore, tras acabar 11-1-2, pero en postemporada, Johnny acusó una lesión de codo y los Rams eliminaron claramente a Baltimore. En la pretemporada siguiente, la lesión de codo se agrabó tras un partido con Dallas, Unitas fue baja toda la temporada, pero el quarterback suplente, Earl Morrall, condujo al equipo a un balance de 13-1. Tras la gran campaña, Baltimore se presentaba en la Super Bowl III, la primera que jugaba con este formato. Unitas se recuperó a tiempo para este partido, pero inició el encuentro en la banca,  los rivales en la final eran los New York Jets de Joe Namath, a priori bastante más débiles. Sin embargo Namath cuajó un gran partido, al igual que el resto de Jets, que amargaron la vida a un Unitas sin ritmo de competición que entró mediado el encuentro para tratar de remontar el marcador adverso a la desesperada, obviamente sin premio.

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En 1969 Unitas se estuvo recuperando de su codo y los Colts quedaron fuera de play offs, a pesar de que Johnny una vez más obtuvo buenos números. En 1970 por fin la NFL y la AFL se fusionaron, lo que implicó que Baltimore pasara a una nueva División, con Cleveland y Pittsburgh. Los Colts terminaron con un balance de 11-2-1. En postemporada, derrotaron a Cincinnati y a Oakland, con buenos números del mariscal, lo que llevaba a Baltimore a la Super Bowl.

En esa Super Bowl V, los Colts se las vieron con Dallas, y Unitas lanzó dos intercepciones, además de un pase de touchdown de 75 yardas, récord absoluto hasta el momento. En el segundo cuarto, Unitas se retiraba lesionado y Earl Morrall al contrario que la campaña anterior, era el que entraba con el partido comenzado, y llevaba a Baltimore al triunfo por 16-13 con una anotación en el último segundo.

En 1971 Unitas ya comenzaba a acharcar la edad y las molestias, lo que hizo que se repartiera el tiempo de juego con Morrall. Los Colts se metieron en playoffs  y llegaron a la final de Conferencia, donde cayeron contra Miami. 1972 fue el año definitivo en Johnny en los Colts, la temporada fue bastante mediocre, pero todavía le quedaba al bueno de Johnny un último partido para la historia. En su último enfrentamiento contra los Jet de Joe Namath, Unitas lanzó para 376 yardas y 3 touchdowns, pero Namath se salió con seis touchdowns que le dieron la victoria a los Jets. Unitas terminó la temporada en el banco, a excepción del último partido de temporada, donde a petición del público y con Baltimore perdiendo 0-28, Unitas ingresó en el campo y realizó un pase de touchdown para despedirse como jugador de los Colts que acababan el año con un pírrico 5-9.

En 1973 Unitas pasó a los San Diego Chargers, pero Johnny ya no estaba en condiciones para jugar, tras salir de titular en los primeros cuatro partidos, sus malos números lo relegaron al banco, y al final de temporada al retiro. Se despedía así uno de los quarterbacks más grandes de la historia, de hecho, en 2010 la NFL publicó una lista con los 100 mejores jugadores de la historia, Unitas fue nombrado el segundo mejor quarterback por detrás de Joe Montana, anteriormente, cuando la NFL cumplió los 50 años de vida, Unitas fue nombrado como mejor jugador de la historia hasta ese momento.

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Unitas acudió a 10 Pro Bowls, y tras 18 temporadas, completó 2.830 pases de 5.186 intentos, logró 40.239 yardas y 290 touchdowns, 253 intercepciones y alcanzó las 1.777 yardas de carrera y los 13 touchdowns por tierra. Las graves lesiones que sufrió en su brazo hicieron que en los últimos años de carrera sus numeros bajaran considerablemente, sino hubiera obtenido unas cifras mucho mejores. Fuel el primer quarterback en alcanzar los 30 touchdowns en una temporada y finalmente en 1979 fuen incluido en el Hall of Fame de la NFL.

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Tras retirarse, continuó viviendo en Baltimore con su familia, y trabajo en un programa radiofónico sobre NFL. En 1984 cuando el dueño de la franquicia Robert Irsay decidió trasladar la franquicia a Indianapolis, Unitas al igual que el resto de la ciudad montó en cólera, de hecho Johnny rompió cualquier relación con los Colts para siempre; Unitas también fue pieza clave para que los Ravens llegaran a Baltimore en 1996, en los partidos de casa acostumbraba a estar en la banda junto con otras viejas leyendas de los Colts.

Los últimos años de vida de Johnny fueron un calvario para el, pues tenía tanto el brazo y mano derecha, como las dos rodillas completamente destrozadas, lo que le impedía tener apenas movilidad, tanto en manos como en piernas. Johnny fue un firme defensor de mejorar la seguridad de los jugadores NFL, ya que varios de sus mejores amigos también tenían serias secuelas.

Finalmente el 11 de septiembre de 2002, Unitas sufría un ataque al corazón y fallecía, días después era enterrado en Timonium – Maryland. La afición de Baltimore solicitó que el estadio de los Ravens pasara a llamarse Johnny Unitas, pero el nombre del campo estaba alquilado ya para varios años, por lo que en su lugar se erigió una estatua en honor al gran héroe de Maryland.

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Estatua de Unitas en el estadio de la Universidad de Louisville.

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Estatua de Unitas en el estadio de Baltimore.

 

 

 

 

 

 

 

 

Este es el resumen de uno de los más grandes de la historia de la NFL, ese muchacho de Pittsburgh que tuvo que ir a ganarse la vida al que posteriormente se convertiría en el eterno rival de los acereros, el equipo de Baltimore; un muchacho de físico un tanto débil, pero con una inteligencia y un brazo de lo mejor visto en esta liga.

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estrellasolitaria

Soy un sufrido seguidor de los Cowboys que sigue viviendo de los tiempos pasados que fueron mejores que los actuales para mis vaqueros. El fútbol americano no es el único deporte que me gusta, ya que soy fan de casi cualquier deporte que exista.

3 Respuestas

  1. pimendez dice:

    Gran artículo, estrella. Esta sección está genial.

  2. estrellasolitaria dice:

    Muchas gracias, se agradecen los halagos, jeje.

  3. cientifico_puro dice:

    Mítico Johny Unitas. Puedo sugerir a Joe Montana como próxima entrega?

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