Club Baloncesto Valladolid, historia viva

El 31 de agosto de 1976 nace el Club Baloncesto Valladolid. Gonzalo Gonzalo, como presidente, toma el relevo de un recién ascendido y, posteriormente, desparecido A.D.C. Castilla. Al nuevo presidente lo acompañan Rafael Viloria como vicepresidente, Javier Fernández que realiza la función de Secretario General, Teodoro Rodríguez Marqués la de tesorero y Germán Iglesias, Joan Pagés, Fidel Sanz y Juan Codina se unen al proyecto como vocales.

Así es como arranca la andadura del club que dura casi 40 años. Durante su primer año pasaron por el equipo jugadores como Samuel Puente, Arturo Seara o Martín de Francisco. Y, a pesar de no realizar una mal temporada, no consiguieron mantenerse en la máxima categoría.

En las dos temporadas siguientes demostraron que merecían la Primera División. En la 77-78 alcanzaron el tercer puesto y en la sucesiva se proclamaron campeones, habiendo ganado 20 de los 22 partidos disputados, que se dice fácil. El Valladolid-Impala, como se le conocía entonces, volvía a la élite del baloncesto español.

Y digo como se le conocía entonces porque si algo caracteriza al Club Baloncesto Valladolid son sus numerosísimas denominaciones. En el 79 el club empieza a llamarse Miñon Valladolid (por el nombre de la editorial que lo patrocina), pero ¿Qué importancia podía tener eso la temporada en la que el equipo comienza su andadura por Europa?

El Miñón alcanza los cuartos de final de la Copa Korac en esa temporada y en la 81-82. En esta última con el doble logro de alcanzar un 4º puesto en la Primera División, siendo esta la mejor clasificación de toda su historia.

ACB

Por si fuera poco histórico lo que se había conseguido hasta el momento, en 1983 se crea la ACB (Asociación de Clubes de Baloncesto) de la que el Club Baloncesto Valladolid es socio fundador. Ese mismo año también vuelve a cambiar su denominación por la de Fórum, que es como se le ha conocido durante la mayor parte de tiempo, a pesar de haber seguido cambiando.

Durante los siguientes años en la recién estrenada Liga ACB se juega con un nuevo formato, los play offs. En dos ocasiones se lucha por el título, aunque sin fortuna. En la siguiente es muy distinto, pues lo que se pretende es mantener la categoría, esta vez con más suerte.

En 1989 se produce otro de los grandes hitos del baloncesto pucelano y no, no es ningún título, aunque casi. Arvydas Sabonis llega a Valladolid. Uno de los mejores jugadores de la historia a orillas del Pisuerga. Los tres años que duró su andadura fueron tiempos de gloria. Buenas posiciones en Liga, semifinales de la Copa Korac y campeones de la Copa Príncipe de Asturias.

TORMENTAS

Pero lo bueno nunca es eterno y en el 92 se suceden las desgracias. Sabonis abandona el club y los problemas económicos empezaron a aflorar. El Valladolid pasó a ser una Sociedad Anónima Deportiva y se notó también en la cancha. Tanto fue así que descendieron, aunque por suerte para ellos, los despachos firmaron su permanencia.

Los siguientes años pasan sin pena ni gloria, hasta que en la temporada 2000-2001 logran volver a disputar el play off por el título. Lo que hace que puedan volver, además, a la Copa Korac. En 2005 de nuevo un histórico decide firmar por el club. Carlton Myers deleitó a los aficionados durante lo que quedaba de temporada y fue, en gran parte, artífice de la permanencia otro año más.

Sin embargo, vuelven los tiempos difíciles. Los años sucesivos el equipo está al borde de la desaparición y, como consecuencia, desciende a la Liga LEB. Pero, como ya había demostrado en la anterior ocasión, es un equipo de élite y merece estar en ella. Tan solo un año estuvo fuera de la Liga ACB.

El equipo se consolidó con el técnico Porfirio Fisac al frente y con un nuevo sponsor: la Denominación de Origen de vinos de Rueda. El club cambia de nuevo y pasa a llamarse Blancos de Rueda Valladolid.

Sus últimos años están marcados, de nuevo, por la inestabilidad. En lo deportivo ocupan siempre las últimas posiciones de la tabla e incluso llegan a descender, jugando su último año en la LEB. En cuanto a los aspectos económicos, pasó a denominarse MyWigo Valladolid por motivos publicitarios hasta que, definitivamente, quebró y el Club Baloncesto Valladolid desapareció para siempre.

 



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