Lalo García, una fidelidad a unos colores y un sentimiento

Si se habla del baloncesto de la capital castellana es imposible no mencionar a Gonzalo García Téllez, o mejor dicho, Lalo García. Una vida entera dedicada al CB Valladolid desde su incorporación a la cantera cuando aún era cadete, hasta su temprana retirada en 2001.

Con tan solo 17 años debutó en la ACB con el primer equipo. Pepe Laso, padre de Pablo Laso, fue el artífice de su debut y Lalo no defraudó. De posición escolta, su fuerte era la entrada a canasta y en defensa destaca la capacidad para no despegarse del rival, anulando así sus oportunidades.

Tan solo un año después Sabonis aterriza en Valladolid y juntos hacen historia, para el deleite de los aficionados pucelanos. Durante los años que juegan juntos el Fórum, como se le conocía entonces, alcanza sus mejores posiciones en la liga nacional, en Europa se queda a las puertas de la final y se proclaman campeones de la Copa Príncipe de Asturias.

Además, en la temporada 1991-92 Gonzalo recibió el premio al mejor debutante de la Liga ACB que otorgaba la revista dedicada al baloncesto, Gigantes. Sus buenas actuaciones y la pasión por el club de su ciudad lo convierten en capitán del equipo. Lalo se vuelve un ídolo para sus vecinos y un ejemplo a seguir para los vallisoletanos más pequeños.

Lamentablemente, el capitán empieza a tener problemas con las lesiones, que no le dejan estar a su mejor nivel. A pesar de los intentos, no pudo encontrar solución y se retiró, con tan solo 30 años, tras 13 temporadas en el equipo de su vida.

Tanto era así que al acabar su etapa como jugador no quiso despegarse del club y se integró como director deportivo. Finalmente acabó uniéndose a la empresa Fórum Filatélico, principal patrocinador del club en ese momento, sin embargo la aventura no salió como se esperaba.

En el año 2006 el Juez de la Audiencia Nacional acusó a la empresa de haber estafado a más de 200.000 personas. La quiebra y pérdida de gran parte de sus ahorros afectó profundamente al ex jugador, que se vio obligado a buscarse la vida fuera del baloncesto.

Separarse de su pasión lo llevó por el camino de la amargura y ya todos sabemos cómo terminó la historia. Un final trágico para un héroe en su ciudad. Al final lo más importante es el recuerdo de lo que fue y los incansables homenajes que han llevado su nombre.

Incluso el actual Real Valladolid quiso dedicarle el nombre de una escuela deportiva, parada, esperemos, temporalmente.

Y es que Lalo consiguió alzar su camiseta hasta lo más alto del Polideportivo Pisuerga para retirar su número 5, ceremonia reservada únicamente para los grandes y él era uno de ellos. En la actualidad, el Real Valladolid Baloncesto dirige una escuela que lleva su nombre y que es considerada una de las mejores de España. En definitiva, la imagen de Lalo García siempre estará bien representada en el corazón de sus paisanos.



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