Euroliga – Final Four. El Madrid campeón 20 años después

Llegó un año más la gran cita del baloncesto europeo, la ansiada Final a cuatro que todos quieren jugar, citaba en Madrid a Olympiacos, CSKA Moscú, Real Madrid y Fenerbahce; a continuación os haré un pequeño resumen de lo ocurrido el fin de semana.

1ª SEMIFINAL

CSKA MOSCÚ VS. OLYMPIACOS

Se veían las caras los grandes favoritos, los rusos del CSKA y sus incontables estrellas gracias a su presupuesto infinito por un lado y los helenos de Olympiacos, la mejor defensa de Europa, un conjunto muy justito de talento pero que es casi imposible despegarse en el marcador de ellos.

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Comenzó el duelo y el primer cuarto transcurrió por los derroteros esperados. Los rusos metiendo balones interiores a un Kaun que en la pintura campaba a sus anchas gracias a su superioridad física sobre los pivots rivales, además las penetraciones de los exteriores del CSKA no eran frenadas por lo griegos, que cometían muchas personales para poder detener a sus rivales. Pero Olympiacos es un equipo con un corazón indomable, la gran figura helena Spanoulis estaba completamente missing, el griego no era capaz de anotar un solo tiro, pero para sorpresa de todos, los griegos se mantenían vivos gracias al acierto de Papapetrou y sobre todo un excelso Printezis, que metía todo lo que tiraba. Concluía el primer parcial con 20-17 para los rusos.

En el segundo cuarto Olympiacos igualó un poco más el partido, gracias sobre todo a la gran cantidad de rebotes ofensivos que los helenos atrapaban a pesar de estar en desventaja física con los rusos. Spanoulis continuaba fallando todo lo que tiraba, pero la defensa griega se ajustaba cada vez mejor y los rusos ya no podían usar a Kaun con tanta facilidad, los triples de Olympiacos mantuvieron en el duelo a los griegos que alcanzaban el entretiempo perdiendo por uno, 36-35.

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La segunda parte siguió por los mismos derroteros, los griegos incapaces de penetrar y teniendo que tirar muchos desde fuera, pero atrapando muchos rebotes en ataque que impedían a los rusos marcharse en el electrónico; todos veían que el CSKA era muy superior, pero como siempre le ocurre a los rusos, en la Final Four les tiembla el pulso a los grandes jugadores del cuadro moscovita, sobre todo a un desaparecido Kirilenko, que compensaba el lamentable encuentro de Spanoulis, que seguía con cero puntos en su casillero. Con cuatro de ventaja para los de Moscú terminaba el tercer cuarto, y la sensación de que los griegos empezaban a perder fuelle.

En el definitivo periodo el CSKA por fin subió una marcha, los rusos cerraron mejor el rebote y en ataque Jackson y Teodosic se adueñaron del partido, los griegos no tenían armas para responder y poco a poco la ventaja empezó a crecer; Spanoulis seguía en cero puntos y los rusos ya empezaban a celebrarlo, sobre todo cuando a falta de cinco minutos ganaban de 11 puntos.

Pero Vasilis tiene tres euroligas en su palmares, y a un campeón como este nunca hay que darlo por muerto. A falta de cuatro veinte Spanoulis metía sus primeros puntos gracias a un triple, los helenos se ponían a ocho y todo el mundo pensaba lo mismo, Vasilis ha llegado a la final, esto no está acabado. El CSKA entró en una espiral de auto destrucción que siempre le acompaña en las finales; Teodosic se borró, la defensa helena se agigantó y Spanoulis empezó su show, otro triple estratosférico y una canasta con un defensor encima del escolta heleno, ponían por delante a los griegos a falta de un minuto, el presidente del CSKA se llevaba las manos a la cabeza, ya se empezaba a temer como terminaría esto, con sus multimillonarias estrellas tirando por la borda otra semifinal.

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Si no había pocos nervios, a falta de 38 segundos, con Olympiacos ganando de dos y posesión para el CSKA, el marcador se averiaba y la gente entraba en histeria. Tras unos minutos de caos, se reanudaba el duelo y los rusos empataban a 66, restaban treinta segundos y era el momento del Dios heleno, Spanoulis se comió toda la posesión botando la bola y a siete segundos se cascaba un triple de ocho metros con el defensor encima que entraba limpio, los rusos no daban crédito.

Olympiacos realizó una falta rápida para evitar el triple de la prórroga y De Colo transformaba los dos tiros libres, Sloukas sufría una falta y metía el primer tiro, pero erraba el segundo, quedaban cinco segundos y los rusos se mostraron más fríos que nunca, en esos cinco segundos tan solo fueron capaces de alcanzar el medio campo, ni tan siquiera se molestaron en lanzar a canasta. 68-70 ganaba la garra helena, gracias a un Spanoulis que soló jugó cinco minutos, pero fueron suficientes, el enésimo proyecto millonario del CSKA volvía a caer víctima no se si de una maldición o de la falta de carácter por no usar otra expresión de las estrellas del equipo ruso. El CSKA volvía a perder un partido que tenía ganado, y de nuevo un equipo más débil se llevaba el premio de la victoria.

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2ª SEMIFINAL

REAL MADRID VS. FENERBAHCE

El Madrid trataba de lograr en casa lo que en los últimos años no ha sido capaz de ganar fuera, la ansiada conquista de la novena comenzaba su camino en una semifinal contra un equipo turco, cargado de jóvenes talentos con ganas de comerse el mundo y un viejo zorro en el banquillo, el inigualable Obradovic con sus ocho Copas de Europa.

Ambos equipos empezaron nerviosos y tardaron en lograr la primera canasta; los primeros compases  tuvieron como protagonistas a Zoric y Vesely, los dos pivots del equipo turco campaban a sus anchas y el Madrid sufría para evitar el despegue otomano. Zoric hizo pronto la segunda falta y esto provocó que el croata se fuera al banco, Erden y Bjlica no fueron capaces de suplir a los pivots titulares, a pesar de que Bjelica ha sido nombrado MVP de la Euroliga y la gran figura Goudelock no aparecía, así pues el cuarto terminaba con 20-22 para los turcos, y con todo por decidir.

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En el segundo acto el Madrid ya se asentó definitivamente, y a pesar de que Rudy estaba desaparecido, Ayón y Rivers decidieron tomar el protagonismo ofensivo. Obradovic comenzó a desesperarse viendo como sus jugadores perdían un balón tras otro, y Ayón semejaba ser omnipresente; en ambas pinturas se hizo dueño del aro y comenzó su particular show, canastas y rebotes de todos los colores, aprovechando una gran conexión con Sergio Rodríguez, que dirigía el equipo con maestría. Por si fuera poco, en los últimos minutos de la primera parte, Rivers se pudo en modo onfire, cuatro triples consecutivos del americano ponían una diferencia de veinte puntos a favor de los hispanos, el Fenerbahce estaba tocado y casi hundido, se llegaba al descanso con el marcador de 55-35 y la fiesta en la grada era total.

Por si fuera poco, el tercer cuarto empezó con tres triples consecutivos del Madrid, la diferencia alcanzaba los 27 puntos y el Madrid no había perdido todavía un balón en todo el partido, la grada ya celebraba el pase a la final, pero se olvidaban que enfrente estaba un equipo de Obradovic. Los turcos empezaron a repartir estopa y a montar tanganas, los españoles cayeron en la provocación y se fueron por completo del partido; en un visto y no visto, la diferencia pasó de 27 a 16 puntos, lo que obligó a Laso a pedir tiempo muerto. Pero el Fenerbahce estaba vivo de nuevo y a dos minutos para la conclusión del cuarto se ponían a tan solo 11 puntos, además Slaughter hacía ya la quinta personal tras la enésima antideportiva doble del cuarto. Quedaba un minuto y el público enmudecía, pero Ayón y el Chacho aparecieron de nuevo, un triple del base y un gancho del mexicano ponían de nuevo 19 de ventaja, y el Madrid por fin respiraba un poco, concluía el tercer parcial con 17 arriba los blancos, parecía que lo peor había pasado.

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Rivers volvió a la pista en el definitivo cuarto, y para saludar a los turcos les clavaba el enésimo triple, Ayón seguía volviendo loco a Vesely y el tiempo pasaba, con un Nocioni que en defensa estaba inspiradísimo y en ataque forzaba muchas faltas. Ayón cometió la cuarta a los dos minutos y se fue al banco, lo sustituyó un desaparecido Felipe Reyes, que quería demostrar tambien su valía; entraba también un Rudy que no tenía su día, pero enfrente, Bjelica no daba una, el MVP quería pero no podía, Nocioni lo tenía aburrido.

El único problema del Madrid eran las faltas, con Slaughter fuera, Reyes y Ayón tenían cuatro faltas, además Rudy se iba al banquillo con molestias en su tobillo tocado, la rotación del Madrid se acortaba mucho y algunos jugadores estaban muy cansados. Pero los turcos mostraron que todavía están muy verdes, Bjelica hacía un canastón en un coast to coast, pero pecaba de pardillo y tras la canasta reclamaba a los árbitros que le señalaban la técnica y lo eliminaban por faltas, el exceso de dureza turco les pasaba factura, y en la siguiente jugada, Preldzic cometía otra antideportiva absurda y le permitía a un tocado Madrid resistir con unos quince de ventaja a falta de cinco minutos.

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Reyes hacía la quinta y el Madrid apenas tenía pivots, lo mejor era gastar posesión, porque el ataque blanco estaba atascado y Goudelock ponía a los turcos a doce, de nuevo volvían los fantasmas, pero Llull por fin apareció y con un triple le daba vida al Madrid. Las desgracias continuaban y Ayón también caía por faltas, Bourousis que no había jugado ni un segundo, tenía que entrar a jugar, porque era el último pivot que quedaba, pero al igual que en la otra semifinal, Llull se reservó para los últimos minutos como Spanoulis y tomó las riendas del duelo con Goudelock, que también se las jugaba todas y ahora si las acertaba.

Restaban dos minutos justos y un triple de los turcos los ponía a diez, el Madrid debería sobrevivir a base de tiros libres y gastar reloj y no falló; el Fenerbahce reaccionó demasiado tarde y caía ante los merengues por 96-87.

La final estaba servida, Real Madrid contra Olympiacos, los locales con factor cancha, pero dependiendo en exceso de su juego exterior y enfrente estaría la mejor defensa de Europa, pero con un equipo muy justito en ataque, cualquier cosa podía pasar.

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FINAL

REAL MADRID VS. OLYMPIACOS

Y llegó la gran final, con los blancos rezando para que Spanoulis no tuviera su día y los griegos esperando que el juego exterior del Madrid bajara su porcentaje de acierto.

Los primeros minutos nos trajeron un toma y daca, con unos griegos defendiendo a muerte, lo que obligaba al Madrid a buscar tiros exteriores forzados, pero por otra banda los helenos no cerraban el rebote defensivo, lo que propiciaba que los blancos se mantuvieran en el duelo, a pesar de que Ayón cometía rápidamente dos faltas y se tenía que ir al banco, primer gran contratiempo para los locales.

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Se llegó al ecuador del primer cuarto y los griegos se pusieron por fin por delante, los balones interiores le hacía mucho daño a los blancos, a dos minutos para el final, el Olympiacos se iba de cinco, los merengues no tenían las cosas claras; entraba Nocioni para tratar de revolucionar el juego, pero al final del cuarto se llegaba con 15-19 y un Lojeski que estaba onfire, hasta el momento el juego en equipo se imponía a las individualidades.

En el segundo cuarto las cosas no cambiaron, el Madrid solo conseguía lanzar tiros forzados en el último segundo de posesión, mientras que Olympiacos movía la bola maravillosamente y los blancos solo los podían parar mediante faltas, el Madrid se cargaba de personales y los helenos se marchaban de seis, pero esto es una final, y los nervios cuentan, los blancos estaban tocados, pero Olympiacos perdonaba la vida al Madrid, un triple de Maciulis al final de posesión en el enésimo tiro forzado, ponía el empate a mitad de cuarto, la segunda unidad mantenía al Madrid en el partido y Olympiacos se empeñaba en errar los tiros libres que le sacaban a los merengues, eso unido al pésimo porcentaje en triples provocó que casi sin querer, gracias a Maciulis y una defensa que empezó a recuperar balones, los locales poco a poco comenzaron a marcharse, lo que obligó al técnico griego a pedir tiempo muerto; la dinámica había cambiado, todavía restaba mucho tiempo, pero se llegaba al descanso con 35-28 para los blancos, aunque a Olympiacos hay que matarlos varias veces para poder cantar victoria, por lo tanto no había nada decidido.

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Comenzaba la segunda mitad, Olympiacos debería mejorar su porcentaje de tiro para poder ganar, lo bueno era que Spanoulis había finalizado con tres puntos la primera mitad, porque apenas había tirado, en cuanto la estrella griega se pusiera manos a la obra, los griegos podrían remontar; por su parte el Madrid tenía que controlar las faltas de sus hombres interiores y continuar con la gran defensa del segundo cuarto.

El Madrid se puso a los tres minutos con once de ventaja, los griegos seguían fallando muchos tiros y Rudy con un triple habría  brecha, pero solo fue un espejismo, en un minuto los helenos se situaron a siete y Laso pedía tiempo muerto para frenar la reacción. El tiempo no pudo ir peor, en el primer ataque, Reyes hacía la cuarta falta y a continuación Llull cometía su tercera, a ese paso el Madrid iba camino de los mismos problemas que la semifinal, las faltas podrían ser un gran problema; pero eso no era todo, Sloukas y Lojeski metían dos triples seguidos y los griegos se colocaban a un solo punto.

La remontada griega se consumó gracias a los secundarios de Olympiacos, Spanoulis era un mero espectador, pero el Madrid estaba bloqueado y tan solo Carrol parecia ver aro, el americano tenía la muñeca caliente y decidió tomar la responsabilidad enchufando tres triples seguidos que le daban seis de ventaja a los locales.

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Con 53-46 finalizaba el cuarto, un cuarto que fue una auténtica montaña rusa, con un primer despegue del Madrid, la remontada griega y un último arreón blanco que dejaba el cuarto empatado.

Restaban diez minutos, diez minutos para la gloria o el fracaso, Nocioni comenzaba con un triple, pero Hunter respondía con un gran mate, como dato curioso, hasta ese momento el Madrid había tirado más veces de tres que de dos, pero con un cuarenta por ciento de acierto, la táctica no estaba nada mal.

El tiempo transcurría y la ventaja se mantenía en torno a los siete puntos, pero Slaughter se sumaba a los pivots con cuatro faltas del Madrid, hasta el momento estaba siendo el mejor interior blanco con su defensa, por lo que era una baja sensible.

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Por suerte para los blancos Spanoulis estaba negado, pero el Madrid tampoco anotaba, lo que seguía manteniendo en vilo a la afición, hasta que a 3:45 Nocioni metía un triple colosal y ponía de nuevo los diez de ventaja, los helenos pedían un nuevo tiempo muerto para buscar la remontada, el momento Spanoulis tenía que llegar ya o sería tarde.

Dos tiros libres de Llull y un posterior tapón del Chapu ponían en doce y posesión la ventaja, Nocioni estaba opositando claramente al MVP. Olympiacos continuaba fallando tiros libres y Llull ponía en 16 la ventaja, el título se quedaba en Madrid veinte años después, los Sabonis, Arlauckas y compañía por fin tenían sucesores.

El Madrid se imponía por 78 a 59, la gran defensa del Madrid, el acierto puntual de Carroll y Maciulis, la aplastante superioridad en el rebote  y sobre todo un Nocioni, (nombrado MVP de la Final Four)  inconmensurable, sentenciaban a unos griegos en los que Spanoulis estuvo haciendo turismo, y el nefasto porcentaje en tiros libres los mató.

¡Hala Madrid, que veinte años no son nada!

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estrellasolitaria

Soy un sufrido seguidor de los Cowboys que sigue viviendo de los tiempos pasados que fueron mejores que los actuales para mis vaqueros. El fútbol americano no es el único deporte que me gusta, ya que soy fan de casi cualquier deporte que exista.

2 Respuestas

  1. pimendez dice:

    Se nota que estás en tu salsa. Enhorabuena Estrellita, por fin cayó la décima. Invitarás este jueves???!!!!!

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