Crónica Super Bowl XLVIII (2/4)

Hall of Famer desaparecido y rodillo apabullante

(Viene de un artículo anterior. Si te lo perdiste, puedes leerlo aquí)

Exactamente doce segundos fue que lo tardó Peyton Manning en darse cuenta de que no iba a ser su noche. Los Seahawks olieron sangre. Y es que el quarterback de los de Colorado fue, por razones muy distintas a las esperadas, el protagonista del partido. La defensa de Seahawks estuvo en su nivel habitual. Sí, es cierto que machacaron con la presión, pero… ¿alguien se esperaba algo distinto de la mejor de defensa de la liga? ¿O alguien se creía que no habían preparado el partido hasta la enfermedad, visionando mil veces los snaps de la ofensiva rival, los audibles, los cambios de formación, las rutas cruzadas al pase corto? Seattle barrió, es cierto, pero Manning contribuyó mucho con su pobre actuación. Muchos pensarán que estas líneas son un canto al ventajismo. Puede ser. Pero nadie me negará – y estoy pensando en los defensores recalcitrantes de Peyton – que llegó demasiado confiado a la Super Bowl y que, al margen de la preparación que hubiera hecho en las semanas previas, lo que demostró fue una completa incapacidad de actuación, de sobreponerse y adaptarse a las circunstancias del partido. Con esto no le quiero quitar ni un ápice de mérito a la defensa de Seattle que estuvo en plan estelar toda la noche. Pero no nos confundamos. El número 18 vestido de naranja era la estrella a la que todos esperábamos y no apareció.

Con 14:48 restante para acabar el primer cuarto, Denver encaja un safety. La primera vez en la historia que una Super Bowl comenzaba con esta jugada, y la tercera final consecutiva en la que se producía al menos un safety. La mitad de los que veían el partido aún se estaban acomodando cuando el football sobrevolaba la cabeza de Manning, que la sigue con ojos desorbitados, hasta entrar en la end zone y ser atrapada por Moreno.

super-bowl-xlviii-safety-seattle-seahawks-1A lo largo de estos días he escuchado acusaciones contra todo el mundo: Manning, el center, la línea, el público, solo ha faltado echarle la culpa al clima y a la altura del campo, por echar mano de los habituales. La verdad es que estos fallos de comunicación pasan y seguirán pasando, pero lo que se puede hacer es minimizar riesgos. ¿Acaso los Broncos no sabían que el público va a la Super Bowl – pagando una pasta considerable –a pasarlo bien y a gritar todo lo que pueda? ¿Acaso los Broncos no sabían que la afición de los Seahawks es precisamente la que se siente orgullosa de ser la más ruidosa? Imaginemos que somos un fan de Seattle que estamos en la Super Bowl y el equipo rival va a atacar por primera vez. ¿Qué hago? ¿Me quedo callado? ¿O hago lo llevo haciendo toda la vida? Pues eso, me desgañito hasta quedarme afónico. Y lo mismo sucederá con un aficionado de Broncos, Giants o incluso Jaguars o Browns. Lo que es increíble es que los Broncos no supiesen, o si lo sabían, que no se hubieran adaptado al ruido que iba a haber en el estadio, muy superior al de otras Super Bowls precisamente por el factor 12th Men. ¿Cómo es posible que el ataque de Denver no estuviera preparado para lidiar con el ruido y no lo hubiera tenido en cuenta en su preparación?

Dejemos al público y pongámonos en el pellejo de Manny Ramírez. Eres un guardia reconvertido a center jugando en una Super Bowl. Estás en la primera jugada. No oyes nada porque las gradas están aullando. Tienes al gran Peyton Manning detrás y el único que tiene el balón en las manos eres tú. ¿Hay margen para sentir cierto nerviosismo? Visto lo visto, con todos los condicionantes que hemos mencionado y el escenario en donde estás jugando, ¿hay necesidad de cambiar la jugada la primera vez que tu ataque tiene el balón? ¿Hay necesidad de empezar con el ritual desde el minuto 0? No digo que la culpa sea de Peyton, pero como decía antes, si sabes que existe un riesgo, aunque sea mínimo, haz lo posible para evitarlo. El fiasco de la primera jugada nos privaba de “Omahas” en todo el partido.

Wilson salta al campo cuando la banda de Denver aún sigue preguntándose qué ha pasado en la primer drive y, sin tiempo para asimilarlo, Percy Harvin inicia un motion hacia Wilson del que recibe un handoff perfecto y logra escaparse hasta la yarda 31. Champ Bailey pierde de vista a Harvin y se limita a seguir con la mirada su movimiento de reverse hacia el otro lado del ataque. Super Bowl XLVIII - Seattle Seahawks v Denver BroncosNo voy a ser yo quien no reconozca los méritos de Bailey a lo largo de su carrera, pero con este partido demostró que a sus años no está para jugar una Super Bowl y, aunque él parezca convencido de seguir aportando y no quiera oír hablar de reestructurar su contrato, la verdad es que la defensa de Denver se pegaría un tiro en la secundaria si lo sigue alineando la próxima temporada. La aparición de Harvin añadía un nuevo motivo de incertidumbre a la defensa de Denver. La línea logra parar a Lynch y obliga a chutar el field goal tras una carrera de Wilson que se queda corta.

Manning vuelve al campo para sufrir un tres y fuera en el que va a quedar claro que lo tendrán complicado para correr con Moreno, además de que cada pase corto a Demaryius o a Welker va a ser un castigo brutal para los receptores, y lo fundamental en definitiva: que la línea de Seattle no va a dar tiempo a Manning a escapar de la presión. Si Peyton se arriesgaba a aguantar el balón para ir en profundo o se atrevía a subir en el pocket, lo iba a sufrir en sus propias carnes. El primer balón que llega a Thomas no suma una sola yarda tras la recepción y también supone la primera aparición de Chancellor en el partido.

Seattle ha presentado sus credenciales: la línea se basta con cuatro o cinco jugadores para meter presión a Peyton. Van a asfixiarlo, a desquiciarlo, a sacarlo del partido a base de colapsar el pocket, obligándolo a jugar al pase corto y dándole poco tiempo para pensar con el balón en las manos. Denver envió a Decker al lado de Sherman con la intención de aislar al cornerback, pero lo que consiguieron fue que el receptor no oliera el balón en todo el partido. La defensa de Seahawks tenía muy bien estudiado el juego de Manning. Le dieron el pase corto confiados en la calidad de sus safetys. Viendo la facilidad de la línea para presionar con pocos hombres, se centraron en las coberturas y en las rutas cruzadas llegando con facilidad para castigar a los receptores y negándoles el factor en que se ha fundamentado el éxito de la ofensiva de Broncos: las yardas after catch. Kam Chancellor se sobró para cubrir la zona intermedia por donde deambularon los receptores de Manning e hizo entender que cada pase al medio iba a ser sinónimo de nulo avance y castigo físico. El strong safety se adelantaba continuamente protegido por la velocidad de Earl Thomas, que se bastó para cubrir la espalda de Chancellor, ayudado por los cornerbacks en las rutas pegadas a la banda. seattle defenseLa superioridad de la línea dio libertad a los linebackers para abrirse en la cobertura del pase corto. Wagner y Smith, junto a Bennett y Avril, llegaban a cortar las rutas cruzadas, y de la superioridad de jugadores en esta zona vino la intercepción retornada para touchdown. Richard Sherman apenas tuvo enfrentamientos uno a uno y se centró en bajar a apoyar la cobertura de pase al medio, por lo que vivió el partido con mucha tranquilidad.

Con el 5-0 en el marcador, Russell Wilson se asienta en el partido tras un primer drive a trompicones y mueve al ataque con pases a la cobertura de Bailey, que es quemado por Baldwin tras un pase de 37 yardas que los pone de nuevo a las puertas del touchdown. La defensa de Broncos para a Lynch en dos ocasiones y fuerza de nuevo a chutar el field goal (8-0). A estas alturas del partido, a muchos se les pasa por la cabeza la sensación de que Seattle acaba de desperdiciar dos muy buenas oportunidades de distanciarse en el marcador y que Broncos no ha salido mal parado en lo que ha discurrido del primer cuarto. Sin embargo, tres jugadas más tarde, cuando Chancellor exhibe orgulloso el balón que le acaba de interceptar a Manning tras un pase rifado al bulto producto de la presión, lo que se le pasa por la cabeza a más de uno es cómo va a ganar Denver este partido si es incapaz de hacer un first down; lo que te lleva a una reflexión más contundente: el buen hacer de la defensa de Broncos, a pesar del partido de Bailey, ha evitado que su equipo perdiese la Super Bowl en el primer cuarto.

Gracias a la buena posición de campo, consecuencia de la intercepción, Seattle avanza hasta un tercer down y cuatro en el que un defensive pass interference lo pone al lado de la goal line. Lynch anota el touchdown y el marcador asciende al 15-0. Cuando quedan 10:22 para el Halftime Time Show, los Broncos logran su primer first down. El drive se mantiene con pases cortos – salvo un pase a Welker de 16 yardas – que inciden en más de lo mismo. Nada decide cambiar el ataque de los de naranja hasta que llega lo que había estado a punto de pasar en varias ocasiones: la presión llega a Manning y un defensa lo alcanza antes de poder soltar el balón, el pase se queda cortísimo y Malcolm Smith lo retorna para touchdown. 22-0.0202_super-bowl-seahawks-smith_650x455 La banda de Seahawks se vuelve loca, en la grada ondean cientos de banderas con el 12, Manning niega con la cabeza y empieza a poner esa cara de incomprensión que suele regalarnos cuando se ve abrumado por la situación y que en no pocas ocasiones le hemos visto en estos años, sobre todo, en playoffs.

Llegamos al descanso tras un ataque improductivo de los Broncos en el que nos han demostrado dos cosas: por un lado, su ataque no parece haber entendido que de esa manera no es que vayan a perder la Super Bowl – si es que ya no la tienen perdida – sino que lo van a tener complicado para anotar algún punto porque, por otro lado, parece que la posibilidad de anotar un field goal no les atrae, tras haberse jugado un cuarto down y dos en la yarda 21 con 22 puntos de desventaja. La empanada mental del quarterback parece haberse contagiado a la banda. Llega el descanso. Bruno Mars y los Red Hot Chili Peppers se preparan para saltar al escenario improvisado. 22-0, Manning y Fox desaparecidos. El partido agoniza. A los doce segundos de la segunda mitad se morirá del todo.

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Iván "Pireo"

Deportista, espectador y aficionado. Amante de cualquier competición y del deporte americano en particular. Resignado pero orgulloso seguidor de los Detroit Lions, Indiana Pacers, Seattle Mariners y Toronto Maple Leafs. Death Valley siempre será la casa de LSU y sus Fighting Tigers. Escribo en sportsmadeinusa.com. Editor y miembro del equipo de bloginterference.com

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