Ya tenemos equipos para la Super Bowl XLIX. Repaso a lo que nos dejaron las finales de Conferencia

Todo listo para la gran fiesta de la NFL. Seattle y New England medirán fuerzas en lo que será el mejor partido del año si hacemos caso al récord de ambos. Un auténtico duelo entre los dos únicos equipos capaces de considerarse la mejor franquicia de football del planeta. Será una lucha de dinastías: por un lado, aquella que ha regido en la última década, por otro, las candidatos a repetir título, algo que no sucede desde 2005 cuando lo hicieron, precisamente, los New England Patriots.

Para aterrizar en Arizona, ambos superaron dos finales de Conferencia opuestas en todos los sentidos. La final de la NFC fue un infarto contenido de más de tres horas de pura emoción que nos dejó aferrados al sofá, en shock, con el «the game has ended» del gamepass de fondo sin saber explicar lo que acabamos de ver, y sintiéndonos afortunados por haber sido testigos de lo grande que puede llegar este deporte. En cambio, la consecución del campeonato de los Patriots fue un partido carente de emoción que se resolvió por la vía rápida con el agravante de aplastamiento por parte de Brady y amigos.

 

fc01Green Bay Packers 22 – Seattle Seahawks 28

Cómo explicar a alguien que no haya visto el partido lo sucedido en el CenturyLink el domingo si transcurridos poco menos de cinco minutos todos los pronósticos ya se fueron a tomar por saco. Y cómo explicar que los Seahawks vayan a disputar su segunda Super Bowl seguida tras un partido en el que estaban literalmente fuera de toda opción a falta de cinco minutos para el final. Con gran dosis de testiculina en momentos clave y mucha mucha suerte, los vigentes campeones se llevaron la victoria de forma épica, dejando a Rodgers y los Packers acordándose de las ocasiones perdidas y una impresión eterna de perder un partido que tenían ganado.

fc01En medio de una cortina de agua que no cesaba, los primeros minutos ya anticipaban un partido épico. Richard Sherman realizaba una magnífica intercepción a Rodgers para acabar con el primer drive y poner el balón en manos de Seattle. Algo que duró hasta la jugada siguiente cuando Doug Baldwin dejaba escapar el balón y permitía anotar a Green Bay el primero de sus field goals. La empanada de Wilson y su cuerpo de receptores (Baldwin como retornador incluido) era descomunal. Menos mal que la defensa de Seattle se mantuvo en el partido para evitar que la catástrofe fuese mayor y lograron que la sangría se quedase en un 16-0 en la primera mitad.

La final se convirtió en un festival de turnovers: Rodgers volvía a ser atrapado por la defensa rival y Wilson sumaba su tercer giveaway, a cada cual más innecesario. Pero dejando al margen el ritmo frenético de cambios de posesión, lo visto hasta ese momento transmitía malas sensaciones para los locales. Seattle apenas tuvo el balón en las mano durante la primera mitad y su número de jugadas y yardas era ridícula. La línea defensiva de Green Bay arrugó a Wilson hasta el punto de temer soltar la bola, sin sacar tampoco nada de sus habituales bailes por el pocket. Mucho deberían espabilar los de Pete Carroll para mantenerse con vida un poco más.

Esa dosis de valentía de la hablábamos, empezó a cimentar la resurrección de los Seahawks. En cuarta y diez, el amigo Pete Carroll se decide a jugarse un fake con el holder que hace un pase de 19 yardas para Clint Gresham. Resultado: TD y puesta en evidencia de A. J. Hawk que se la come con patatas. A partir de aquí, unos empiezan a creer y los otros a dudar. Todo se concentra en los últimos minutos: a Wilson le cae su cuarta intercepción cuya culpa reside únicamente en el receptor (para matarlos disparándose en el pie todo el partido), Green Bay aleja el balón en cuarto down y Lynch anota un TD que no sube al marcador por salirse del campo antes de cruzar la línea de goal.

A pocos segundos del «Two Minutes Warning» se desata la locura. Wilson anota un TD de carrera (19-14). Onside kick y el balón se le escurre de las mano y golpea en el caso de Brandon Bostick, un hombre que nunca más podrá caminar por Green Bay sin la protección de uno o varios profesionales. Aún estaban los visitantes intentando explicar como habían llegado a esa situación cuando aparece el factor Lynch para meter otro TD para Seattle (19-20). El esperpento defensivo de los Packers llega a su cúspide en la conversión de dos puntos cuando un Wilson presionado manda un balón al bulto y acaba en las manos del Wilson TE. Inexplicable, irrepetible, inolvidable.

fc04Demasiado tiempo para Rodgers decían por la tele. La diferencia estaba en tres puntos y el reloj en 1:20 para el final. El QB activó el modo MVP y logró mover las cadenas hasta llevar a su equipo a una posición cómoda para chutar. Aquí se produce una imagen para el recuerdo: Rodgers se arrastra hasta la banda y logra salirse antes de que Richard Sherman, con un brazo que apenas puede estirar, pueda alcanzarlo. El cojo contra el manco.

El partido se va a la prórroga y el ganador del sorteo parece que tiene muchas papeletas para llevárselo. Gana Seattle. Apoyado en Lynch, los locales consiguen avanzar. Wilson lanza a Kearse que logra su primera catch de la noche tras una tarde horrible. TD. Siguiente parada la Super Bowl. El QB de Seahawks llora desconsolado con Erin Andrews agradeciendo el esfuerzo del equipo mientras Michael Bennett da la vuelta al campo en una bici de la policía. Una estampa surrealista para cerrar un clásico para la hemeroteca. Eterno.

 

Afc_championship_logo.svgIndianapolis Colts 7 – New England Patriots 45

La emoción se acabó en Seattle y el segundo plato del menú se quedó en poca cosa. Los Patriots no dieron opción a discutir su victoria a unos Colts voluntariosos que se vieron asfaltados por un vendaval. LeGarrette Blount hizo lo que quiso con la línea defensiva de Indianapolis y se fue a las 30 carreras, cerca de 150 yardas y tres TDs. Una auténtica apisonadora a la que no pudieron frenar y que permitió a los Pats controlar el reloj en todo momento, así como, marcar el ritmo del partido hasta que la diferencia lo convirtió en un mero trámite.

fc03Las posibilidades de los Colts pasaban por hacer el partido perfecto o, al menos, no dar facilidades a su rival. Por eso no ayuda que en la primera vez que tocas el balón, tu retornador, Josh Cribb lo haga con el casco y no con las manos, y deje el balón en manos de los equipos especiales de New England. Si algo tiene esta ofensiva es que no necesita mucho para anotarte, pero si encima les das facilidades ya no te digo.

El 7-17 fue un espejismo pasajero que no duró mucho. Edelman aparecía en los momentos precisos para ocupar el papel de un Gronkowski muy marcado. El partido se terminó en el momento que Nate Solder anotaba otro TD de carrera y acercaba definitivamente a los Pats a una nueva Super Bowl. Lo de Solder se puede considerar la impronta Belichick: aprovechar todas las opciones del juego para sacar beneficio. En eso no tiene rival que ni se le acerque.

fc02El partido se presentaba como la lucha entre los dos 12. Brady, el veterano, y Luck, la promesa que es ya una realidad. Pues, no deja tener gracia que a Brady se le vio con más hambre que a ninguno de los que estaban sobre el Gillette Stadium; precisamente el que más ganas tiene de ganar y parece disfrutar más, es el que lo ha ganado todo y es el que menos tiene que demostrar, por mucho que algunos intenten enterrarlo tras cada derrota y llevarlo al retiro de la mano de Peyton Manning.

El último cuarto y la ceremonia de coronación al campeón de la AFC se convirtió en una apoteosis solo apta para los seguidores de New England. Brady cedió su puesto a Jimmy Garappolo al mismo tiempo que desde las gradas, inundadas por la lluvia incesante, los espectadores se dejaban la garganta aclamando al ídolo. El QB devora los pocos récords que le deben quedar en términos de postemporada y suma su sexta aparición en una SB. Leyenda en letras mayúsculas.



Iván "Pireo"

Deportista, espectador y aficionado. Amante de cualquier competición y del deporte americano en particular. Resignado pero orgulloso seguidor de los Detroit Lions, Indiana Pacers, Seattle Mariners y Toronto Maple Leafs. Death Valley siempre será la casa de LSU y sus Fighting Tigers. Escribo en sportsmadeinusa.com. Editor y miembro del equipo de bloginterference.com

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